CORRUPCIÓN Y
CRISIS
Fernando
Vera Vásquez
La
corrupción ha llegado a tales extremos que ha arrastrado a la Municipalidad
Provincial de Chota a una crisis institucional de magnitudes nunca antes vista.
Algunos piden la intervención de la Contraloría General de la República o del
Ministerio Público, pero cómo confiar en estas entidades que antes de
investigar con rapidez y eficacia, más bien la protegen y avalan, como se ha
constatado con la resolución del Jurado Nacional de Elecciones, que colocan las
consideraciones legalistas por encima del interés público, de la moralidad que
deben observar las autoridades y de la dignidad de los pueblos.
La
corrupción es una de las peores lacras de la sociedad. Se gesta y desarrolla en
los niveles más altos del poder político, se expande a todos los niveles de gobierno
y se irradia a la sociedad. Y por lo mismo que los corruptos ostentan los más
altos cargos públicos se van generando en las instituciones estatales una red
eficaz de favores, sombras, protección, refugios y tutelas mutuas, incluso
amparados por la ley bajo formas sutiles o verbalmente encubiertas.
Con
mucha razón el criminólogo argentino Elías Neumann escribió: “Los corruptos
son delincuentes que no tienen necesidad de huir de nada. Nadie les agarra del
cuello. Están más allá de algún inexorable envilecimiento aunque algún juez
molesto los haga comparecer por una cierta denuncia. Es una incomodidad, pero
finalmente no ocurre nada”. Qué
gran verdad.
El
daño moral y económico que los corruptos ocasionan a la sociedad es cuantioso.
Por un lado, envilecen a las personas (por ejemplo: ronderos vendidos por unas
migajas protegiendo al alcalde, y ciertos profesores y periodistas comprados
cumpliendo servilmente su papel de defensores de la corrupción); por otro lado,
los recursos públicos son las fuente de su enriquecimiento ilícito (hace diez
años atrás el presupuesto de la Municipalidad de Chota apenas alcanzaba la
cifra de 5 millones de nuevos soles, ahora se ha quintuplicado, llegando el
2011 a más de 27 millones de nuevos soles).
Se
impone que los ciudadanos libres y las organizaciones que verdaderamente
representan y defienden los intereses populares emprendamos una lucha por la
dignidad de Chota.
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