“Chota mía, lo que te da carácter
son tus hombres eficaces como tiro de fusil
y tus mujeres ágiles con ternura de torcaz”..

Anaximandro Vega M

7/21/2010

Criterios

CHOTANOS EN LA INDEPENDENCIA
Julio Linares Cevallos


El carácter del chotano se expresa en sus dos actitudes cotidianas evidentes: su ostensible amor a la heredad y el considerarse insobornable amante de la libertad. Estas actitudes le confieren un carácter peculiar que nos diferencia de los demás compatriotas. Carácter que ha sido acaudalado por los dos ríos de sangre que ha heredado y palpita en su existir. Legado de lo andino, es su lucha por el derecho y amor a la propiedad, que antes de convertirlo en humillante procapitalista, lo hace solidario en el trabajo y afectuoso con el prójimo, así como libre y firme en sus decisiones. En cambio lo español ha se manifiesta en su locuacidad para la justicia y el derecho, el respeto por la ley, la moral y el honor, que lo hace un fervoroso creyente, perspicaz y hasta codicioso. De esta aleación racial ha dado como resultado el arquetipo del legítimo chotano: libertario, trabajador y hospitalario.
Con ese mismo temple y espíritu los chotanos también participaron activamente en la lucha emancipadora. Individual y colectivamente Chota es tuvo presente en la forja de nuestra independencia nacional. Muchos son los personajes que contribuyeron en esta causa, pero tres son los chotanos más distinguidos. Pedro Tantallatas (“Pan del Pueblo”), precursor americano que en 1777, en compañía de Isidro Santos Chavil e Inocencio Consanchillón, viajó a España a reclamar ante el rey, el derecho de nombrar autoridades propias y de contar, entre otros servicios, con una escuela para Chota (su hazaña no es leyenda, ya que su regreso está documentado). En la lucha ex profesa, están José Salinas, desconocido héroe de nuestra Independencia, que encabezó en 1818 un movimiento armado en contra del virrey y el yugo colonial, así como José María Monzón Hernández, el comisionado de Torre Tagle para llevar los documentos de Trujillo a Cajamarca con el objetivo que esta ciudad proclamara también su independencia y que determinó también la Proclamación de la Independencia de Chota el 12 de enero de 1821.

José Salinas no sólo fue el miliciano de la libertad, sino también nuestro primer poeta. Es a través de la tradición oral de que se tenía vagas noticias de este ilustre personaje. Pero es por don Ricardo Palma, nuestro célebre tradicionalista, que tenemos datos precisos de este chotano. Su heroica acción y sus datos los podemos leer en “Los Brujos de Shulcahuanga” que es la trigésima segunda tradición de la séptima serie de las “Tradiciones Peruanas” de Ricardo Palma.

Por él sabemos que José Salinas nació en Chota hacia 1788. Fue pongo y sacristán del cura de Chota, el cual le enseñó a escribir y a leer. Más tarde, llevado a Trujillo por el cura que tenía su patria potestad, aparece como peón en la hacienda de propiedad de Ramón Noriega, de la cual Salinas fugó acaso por los malos tratos que él y otros peones allí recibieron. En 1818, con el nombre de José Luz de la Verdad, Sellador del Real Túpac Amaru a los pueblos del Perú, empezó a empapelar las puertas y paredes de Huamachuco, Uzquil, Cajabamba, Otuzco, Chota y otros pueblos norteños, con proclamas incendiarias, incitando a los indios a rebelarse contra la corona española. Y como Salinas y sus huestes establecieron su cuartel en el Cerro Shulcahuanga (que se ubica “en la cadena que forma la cordillera de Otuzo a Huamachuco”), el vulgo que observó titilar luces lejanas por las noches, empezó a correr voces de que se trataban de andanzas propias de la brujería. Por eso cuando los seguidores de “José Luz de la Verdad” fueron llevados a juicio, se declararon, por su propia seguridad y para amenguar su pena, como simples “brujos” y no como patriotas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Si no cuentas con ninguna de las cuentas mostradas, marca anónimo, realiza tu comentario y al final escribe tu nombre.

GRUPO CULTURAL WAYRAK
31 AÑOS FORJANDO CULTURA