EL AJUSTICIADO
Alex Fustamante Gálvez
Todos
tus pecados han sido re sueltos, y la factura de la vida te ha llegado a
cobrar, al compás del tic tac del reloj y al son del crujido de tu puerta, es
un buen pretexto para echarse a correr, pero tu alma condenada está. Acaso
merecías ser absuelto de tus desvaríos infinitos, de todos los momentos
perdidos sin sentido, que tal es cuchar una canción del adiós, porque te están
buscando como a reo proscrito.
La
hora se acerca, la cuenta hacia atrás comienza, la suerte está echada sin
salida, pero no temas; no será nada que no puedas pagar, aunque el sinsabor no
será algo que puedas evitar, esta será una nueva historia que puedas contar a
tus nietos si que la vida te dé la oportunidad de conocerlos.
Tu
naturaleza insana, y tu porvenir insospechado te ha traído hasta aquí, el dolor
es casi tu amigo, no te angusties muy pronto todo acabará.
Eres
un hombre que lloras a veces como niño, eres valiente como un guerrero después
de una batalla, estás a punto de cruzar la avenida sin fondo y el mar sin
orilla, pero acaso no tienes agallas, esta es una prueba más de tu salubre
existencia y tendrás que comportarte a la altura, con la sien levantada y
esperando tu sentencia la cual presumías que no era el final, sino el comienzo
de una nueva paradoja.
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